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¿Artritis u Osteoartritis?

Actualizado: feb 3

¿Sabías que la osteoartritis es también conocida como artritis, artrosis, osteoartrosis, degeneración articular o reumas? Es una enfermedad crónica, inflamatoria y degenerativa de lenta progresión que afecta las articulaciones y está caracterizada por un deterioro progresivo del cartílago articular.





Antes se pensaba que la osteoartritis era una enfermedad puramente degenerativa, sin embargo, a lo largo de los años y a través de múltiples estudios médicos, se ha llegado a la conclusión que tiene un componente inflamatorio importante.

Esta inflamación lleva a una degeneración articular que después se transformará en pérdida articular y del hueso subcondral, que es aquel hueso que se encuentra delimitando el cartílago para después también afectar el tejido sinovial que no es más que el tejido encargado de dar lubricación a la articulación.

La osteoartritis es la enfermedad reumática más frecuente a nivel mundial. Es además de las principales causas de dolor articular y discapacidad en los adultos. En México, la prevalencia es del 10.5% de la población adulta.

La gonartrosis (osteoartritis de las rodillas) representa el 80% de los casos totales de osteoartritis y en nuestro país, está clasificada dentro de las 10 principales causas de consulta en primer nivel de atención. La osteoartritis además es la primera causa de cirugía de reemplazo articular.


Se considera que la causa de la osteoartritis es multifactorial, lamentablemente, al ser un padecimiento degenerativo, la posibilidad de padecerla aumenta con la edad, sin embargo también hay otros factores de riesgo para desarrollarla como la genética (familiares en línea directa con el antecedente de osteartritis), el antecedente de mala alineación articular (como por ejemplo caídas, defectos óseos de nacimiento como espina bífida o escoliosis) y por supuesto los estilos de vida , por una parte el sedentarismo y la obesidad por aumentar la carga a soportar por parte de los huesos pero también los deportistas extremos y de alto impacto por el continuo choque articular.

Todos estos factores generan un desequilibrio articular que se presentan como un aumento en


la destrucción de estructuras del cartílago y una disminución en la formación de las mismas, específicamente colágeno tipo II y proteoglicanos, componentes fundamentales del

cartílago articular. Las articulaciones más afectadas son las rodillas, la cadera y la columna, que son aquellas encargadas de soportar el peso.


¿Conoces los síntomas?

  • Dolor: Inicialmente es dolor con la actividad que mejora con el reposo, sin embargo, a medida que avanza la enfermedad, puede presentarse incluso en reposo.


  • Rigidez: Es una dificultad para movilizar la articulación por sensación de engarrotamiento al despertar o mantenerse inactivo. La rigidez dura menos de 30 minutos para hacer diagnóstico diferencial con otro tipo de enfermedades reumáticas.


  • Pérdida de flexibilidad: Se refiere a la pérdida de los arcos de movimiento acompañados en ocasiones de chasquidos a la movilización.


La forma más adecuada de tratar la enfermedad es previniéndola.

1. Ejercicio: El ejercicio de bajo impacto puede aumentar la resistencia y fortalecer los músculos alrededor de la articulación para que sea más estable. Trata de caminar, andar en bicicleta o hacer ejercicios aeróbicos acuáticos. Si sientes un nuevo dolor articular, detente. Cuando realiza ejercicio, comienza lentamente y alcanza su meta en forma gradual. Cada vez que realiza ejercicio, tómese entre 5 a 10 minutos para calentar con movimientos y elongaciones suaves. Acérate siempre a un profesional para que te guíe en el tipo de ejercicios.

La investigación sugiere que el taichi y el yoga podrían reducir el dolor de la artrosis y mejorar el movimiento.

2. Mantén tu peso saludable: Tener sobrepeso aumenta la tensión en las articulaciones que soportan el peso, como las rodillas y las caderas. Incluso una pérdida de peso menor puede aliviar un poco la presión y reducir el dolor.


Los objetivos del tratamiento son:

  • Controlar la sintomatología.

  • Mantener la función articular.

  • Reducir al máximo la progresión de la artrosis


Existen distintos tipos de terapias farmacológicas que se dividen en 3 grandes grupos: Sintomáticos, modificadores del curso de la enfermedad y quirúrgicos.

Los medicamentos sintomáticos tienen, como su nombre lo indica, mejorar los síntomas de la osteoartritis, principalmente el dolor y con ello la limitación.

Por otro lado, los modificadores del curso de la enfermedad son los llamados condroprotectores que tienen como objetivo enlentecer la progresión de la enfermedad.


Dra. Mónica Cavazzani Silva

Médico Getriatra

Ced. 7530290 ULSA | Esp.10300950 UNAM

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