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Alzheimer, un tipo de demencia

Actualizado: feb 3

El día de hoy, 21 de septiembre de 2020, celebramos el Día Mundial del Alzheimer, teniendo como objetivo difundir información sobre esta enfermedad para concientizar a la población tanto de quienes la padecen como de sus familiares o seres cercanos.


Día mundial del Alzheimer


¿Qué es el Alzheimer?


La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia. La demencia se refiere a la pérdida o deterioro de funciones cognitivas como la memoria (lo más común), el pensamiento, la conducta o comportamiento, el lenguaje o inclusive el estado de ánimo.


Otros síntomas comunes en la demencia son trastornos del sueño, caídas y la consecuente pérdida de independencia y autonomía lo que de manera invariable interfiere con las actividades diarias de las personas que la sufren.


De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia. Se calcula que representa entre un 60% y un 70% de los casos, sin embargo existen otras causas de demencia y dependiendo de la causa, algunos síntomas de demencia pueden ser reversibles.


La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico porque afecta el cerebro y es progresivo e irreversible porque lamentablemente no hay cura para detener el daño neuronal por lo que a medida que avanza la enfermedad irán surgiendo los síntomas neurológicos.


¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Alzheimer?

1. Pérdida de memoria:


La pérdida de memoria es el síntomas clave de la enfermedad de Alzheimer, la cual generalmente es notado por el cónyuge o la persona con la que pasa más tiempo el paciente.

Todos tenemos en ocasiones dificultad para recordar el nombre de un lugar, o no recordamos donde dejamos las llaves. La diferencia con la demencia, es que nosotros somos capaces de recordar más tarde estas cuestiones y dichos olvidos no afectan nuestra vida diaria, como por ejemplo, olvidar el lugar donde vives o donde trabajas.


Los cambios en la memoria en la enfermedad de Alzheimer son persistentes y empeoran a medida que avanza el tiempo. Estos cambios son inicialmente incipientes, como olvidar el nombre de un familiar lejano al que ve poco o un conocido, pero a medida que avanza la enfermedad, comienzan a olvidar el nombre de los objetos de uso común y su función, olvidarse de conversaciones completas con otras personas, turno o eventos y no ser capaz de recordarlos más tarde, perderse en lugares conocidos, o ser muy repetitivos por olvidar temas de los cuales ya se hablaron o la respuesta de preguntas que se han hecho varias veces durante el día.


También ocurre con frecuencia que pierden sus posesiones y culpan de robo a otras personas pero son ellos mismos quienes las han colocado en lugares ilógicos, como por ejemplo, colocar un collar en la alacena.


2. Cambios en la concentración y en el pensamiento:


La enfermedad de Alzheimer dificulta el proceso de concentración de las personas, por lo que tienden a ser divagantes e inatentas. Por el mismo motivo, no les es posible realizar varias tareas a la vez y con facilidad se desesperan pues no pueden completar a veces ni siquiera una tarea por la falta de concentración o por olvidar que es lo que estaban haciendo.


Los cambios en el pensamiento dificultan a las personas que viven con Alzheimer a manejar dinero o temas financieros como cuentas, chequeras o pagos de tarjetas. Lamentablemente estas dificultades pueden empeorar al punto de inclusive no reconocer los números.


De la misma manera, los cambios en su raciocinio y pensamiento generan dificultad para planificar, organizar, habilidades visuales y espaciales  e inclusive dificultad con la coordinación y las funciones motoras. Todo esto también puede presentarse como confusión y desorientación.


3. Cambios en el lenguaje por esta enfermedad:


Existen cambios en el lenguaje tanto en la manera de producirlo (hablar) como en el entendimiento del mismo.


Inicialmente existe dificultad para “encontrar” las palabras adecuadas; luego también se agrega el olvidar el nombre de objetos de uso común, también se va presentando la dificultad para entender las palabras que se le dicen por lo que la comunicación con otra persona se ve muy afectada hasta el punto en que no es posible tener una conversación porque no entiende pero tampoco puede pronunciar palabras, llegando finalmente al mutismo, que es la incapacidad absoluta de generar lenguaje.


4. Cambios en la conducta o comportamiento:


Los cambios conductuales al principio no son muy evidentes, pero a medida que la enfermedad progresa las personas se pueden volver desinhibidas y por lo tanto comportarse fuera de lugar en un escenario específico, como por ejemplo reír a carcajadas en un funeral o gritar a la mitad de una misa.


En ocasiones pueden también presentar irritabilidad y agresividad, delirios y paranoias como pensar que les están robando y tener cambios de humor a lo largo del día.


5. Cambios en el estado de ánimo por el Alzheimer:


Lamentablemente, la enfermedad de Alzheimer se acompaña en muchas ocasiones de depresión, ansiedad, cambios en la personalidad y en ocasiones incluso de alucinaciones visuales o auditivas.


Puede haber también variación del humor a medida que avanza el día. Las personas que padecen la enfermedad también pueden presentar paranoia lo que lleva a que estén agitados e inquietos.


A pesar de la evolución de la enfermedad, hay habilidades que se pueden preservar no importando que tan avanzada esté la enfermedad. Estas son básicamente las emociones, el dolor, el cariño, el disfrutar escuchar música, el estar acompañado y por supuesto el tener una calidad y vida digna.


alzheimer y demencia

¿Qué causa la enfermedad de Alzheimer?


La causa de la enfermedad de Alzheimer es de origen “multifactorial”, es decir, que interviene no solo uno, sino distintos factores. La causa es una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida que afectan el cerebro a largo plazo.


Las causas exactas de porque se produce la enfermedad de Alzheimer son desconocidas, sin embargo, lo que sí sabemos es que existe un problema con algunas proteínas cerebrales que por algún motivo no funcionan de manera correcta o que se acumulan de manera errónea en el cerebro.


Esto daña las neuronas lo que impide que funcionen de manera adecuada pues las conexiones que hay entre ellas se pierden conforme avanza la enfermedad y con el tiempo mueren.

Estas proteínas anómalas son 2 principalmente:


1. Beta amiloide: la cual se acumula fuera de la célula (neurona) excesivamente generando las llamadas “placas amiloides” que alteran las conexiones entre las neuronas.


2. Proteína tau: La cual se encuentra dentro de la célula (neurona) de manera normal, sin embargo durante la enfermedad cambia su arquitectura y en vez de ayudar y dar soporte a la célula se organiza en los llamados “ovillos neurofibrilares” los cuales interrumpen el sistema de transporte intracelular volviéndose tóxicos para la neurona.


El mayor daño comienza en las zonas del cerebro que se ocupan de la memoria, pero ese proceso lamentablemente inicia años antes de que haya siquiera un síntoma. Sin embargo, a medida que la enfermedad empeora, también lo hace el daño cerebral, por lo que ya se afectan otras zonas del cerebro lo que genera el empeoramiento y también presentación de nuevos síntomas.


¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar enfermedad de Alzheimer?


Los factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer pueden ser modificables y no modificables.


Por ejemplo, los factores de riesgo no modificables son:

  • La edad: a medida que avanza nuestra edad, tenemos más posibilidad de padecer enfermedad de Alzheimer, especialmente después de los 65 años de edad. Sin embargo, ningún tipo de demencia es NUNCA una parte normal del envejecimiento.

  • Antecedentes familiares: Tener familiares en primera línea con antecedente de haber padecido enfermedad de Alzheimer te pone en mayor riesgo que la población general de presentar la enfermedad, sin embargo, muchas personas con antecedentes familiares nunca presentan síntomas y por otro lado, también muchas personas sin antecedentes familiares, presentan la enfermedad. Las formas hereditarias de la enfermedad de Alzheimer son poco comunes y por lo general inician síntomas en personas menores de 60 años.

  • Síndrome de Down (trisomía 21): La causa de que las personas que padecen trisomía 21 son más vulnerables a tener Alzheimer, es por tener un cromosoma extra (21) donde se encuentra un gen que genera cambios en el cerebro que conducen a presentar enfermedad de Alzheimer.

Por otro lado, los factores de riesgo modificables, son aquellos en los que uno puede tener control y prevenir:

  • Riesgo cardiovascular: Todas las personas que padecen hipertensión, diabetes mellitus, colesterol y/o triglicéridos elevados tiene  más riesgo de presentar enfermedad de Alzheimer que la población general.

  • Tabaquismo: Se ha visto una relación directa entre el consumo de tabaco y el desarrollo de desarrollar demencia por el efecto que tiene el tabaco sobre las arterias de nuestro cuerpo, donde también afecta a nuestras arterias cerebrales.

  • Depresión: La depresión como un trastorno afectivo tiene relación con el desarrollo de demencia. En ocasiones inclusive puede ser la depresión un síntoma de demencia.

  • Estilo de vida: El sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y el consumo de alcohol en exceso, todos ellos son factores de riesgo para desarrollar enfermedad de Alzheimer.

  • Deficiencias vitamínicas: La deficiencia de vitamina B12, vitamina B6 , vitamina D y pacido fólico o folatos pueden aumentar el riesgo de presentar demencia.


Tratamiento Alzheimer


¿Cómo puedo prevenir la enfermedad de Alzheimer?


No hay alguna manera infalible de prevenir la demencia pero existen medidas que pudieran ser beneficiosas como:


Realiza actividad física y social


La actividad física mantiene tu cuerpo sano y el fortalecimiento de redes sociales fomenta el sentirnos bien. Se ha visto que el mantener la sociabilización puede retrasar los síntomas de la demencia. Mantente activo y procura hacer 150 minutos de ejercicio a la semana.


Mantén tu mente activa


El realizar ejercicios mentales de manera continua mediante actividades mentalmente estimulantes como leer, resolver crucigramas, sopas de letras, jugar sudoku o juegos de cartas, ajedrez o juegos de memoria fortalecen tu mente y pudieran retrasar la aparición de demencia o disminuir sus efectos.

Controla tus factores de riesgo cardiovascular


Cuida tu tensión arterial, tus niveles de glucosa, de colesterol, triglicéridos y mantén tu peso apropiado para sexo, altura y edad.


¿Cómo se hace el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer?


La parte fundamental del diagnóstico se basa en los síntomas que tiene el paciente, ya sea detectados por el mismo o que sean notados por un informante (cónyuge, familiar cercano, cuidador, amigo).

El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se basa en las pruebas que el médico realiza para evaluar la memoria y otras capacidades cognitivas. Para hacer diagnóstico de demencia debe imprescindiblemente haber una repercusión en la vida diaria de la persona.


Las pruebas de laboratorio y de imagen cerebral nos ayudan a descartar otras causas o factores que estén contribuyendo al desarrollo de los síntomas.


La enfermedad de Alzheimer se puede diagnosticar con certeza solo después de la muerte si se realiza un examen del cerebro al microscopio y observar las placas amiloides y los ovillos neurofibrilares.


¿Cuál es el tratamiento para la enfermedad de Alzheimer?


Los medicamentos actualmente disponibles para la enfermedad de Alzheimer, no curan la enfermedad, solo pueden ayudar a mejorar un poco algunos síntomas como la memoria y otros cambios cognitivos.

Estos medicamentos se dividen en dos tipos principales:


Inhibidores de colinesterasa:


Su función es aumentar los niveles de comunicación neuronal mediante la preservación de un mensajero químico que se agota en el cerebro como consecuencia de la enfermedad de Alzheimer. La mejora es de baja a moderada.


Estos medicamentos pueden en algunos pacientes también tener efecto sobre síntomas neuropsiquiátricos como la agitación o depresión.


Memantina


Este medicamento retrasa la progresión de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer de moderada a grave. A medida que la enfermedad avanza, en ocasiones es necesario echar mano de otro tipo de medicamentos como antidepresivos o antipsicóticos.


Por último, se ha visto que las medidas “no farmacológicas” para dar tratamiento a la enfermedad de Alzheimer, son igual de importantes que las medidas farmacológicas, pues lo que buscan es fortalecer circuitos neuronales de manera “natural” mediante el uso de dichos circuitos.


Estas medidas incluyen:

  1. Crear un entorno de seguridad y contención para el paciente.

  2. Mantener un estilo de vida saludable con una dieta balanceada y acorde a las necesidades de la persona, actividad física y actividad social

  3. Musicoterapia

  4. Terapia de reminiscencia la cual consiste en pensar o hablar sobre experiencias propias con el fin de compartir recuerdos y reflexionar sobre el pasado


Dra. Mónica Cavazzani Silva

Médico Getriatra

Ced. 7530290 ULSA | Esp.10300950 UNAM

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